11 julio, 2018

Se la clavé en plena cocina a la zorra

Un día que mi esposa salió todo el día, la zorra me invitó a su casa y me recibió vestida como toda una putita callejera. Enseguida me puso bien duro el palo y, cuando se dio cuenta, me abrazó y untó su panocha caliente en mi fierro duro, comenzó a besarme y desabrochó mi camisa. Pero yo ya estaba tan caliente que la agarre de las manos y la aventé sobre la mesa, bajé sus pantaletas y subí su faldita y le ensarté mi palo que ya chorreaba precum en su panocha estrechita. Gritó pero no se zafó, es más, movió la colita bien sabroso hacia atrás para clavársela toda y provocarse un orgasmo que empapó el piso de la cocina. Desde entonces cuando a mi vieja le duele la cabeza, voy con la vecina para que me exprima la verga.