3 marzo, 2017

La profesora de mi hijo me da unas clasecitas privadas muy placenteras porque es toda una maestra del sexo.

Mi hijo, que está en secundaria, es todo un desmadre. Se junta con una bolita de vándalos que hacen destrozo y medio por la escuela. Su última “ocurrencia” fue tomarle unas fotos a las bragas de su maestra y chaquetearse con ellas junto a su grupo de amigotes para ver quién soltaba más leche, quién se venía primero y quién la aventaba más lejos, las pendejadas que hacen los pubertos de su edad. Para no hacerla larga, obviamente los cacharon en los baños y su maestra de Cívica y Ética me mandó a llamar.

Cuando llegué, entré a su oficina sin tocar la puerta y que la encuentro acomodándose el sostén, dejándome ver sus tetas blanquitas hermosas. Ella sólo sonrió y, cuando vio la carpa que me había provocado en el pantalón, se sonrojó. Intenté tapar mi erección y controlarme, pero se veía rechula y, cuando me dijo lo que había pasado con mi hijo no pude evitar decirle “pero, ¿no puede culparlo, cierto? Digo, está usted tan bonita que ya ve lo que provoca” mientras me ponía de pie para mostrarle lo duro que me había puesto. Se quedó pasmada, así que me acerqué a ella y me saqué la verga, que empezó a mamar como hambrienta de leche de macho cabrío.